El 15 de agosto de 1972 miembros de organizaciones guerrilleras como Montoneros, FAR Y ERP que estaban presos en la cárcel de Rawson iniciaron un intento de fuga.
El plan era llegar al aeropuerto de Trelew y abordar un vuelo con destino a Chile que previamente había sido secuestrado por otros guerrilleros. La huída falló y sólo los jefes guerrilleros pudieron escapar: el otro grupo llegó tarde cuando el avión ya había despegado. Así fue que éstos 19 miembros varados en el aeropuerto, luego de pedir garantías por sus vidas frente a las cámaras de televisión y frente a un juez, se entregaron.
Los detenidos fueron trasladados a la Base Aeronaval Zar, cerca de Trelew, y en la madrugada del 22 de agosto fueron acribillados en sus celdas por miembros de la fuerza armada. Tres de ellos sobrevivieron a la balacera, el resto murió.
La masacre de esa madrugada –junto con otros hechos- fueron un anuncio, una muestra de lo que años más tarde sufriría el país. Hoy, exactamente a 35 años, los responsables de éste hecho no sólo siguen libres, sino que cobran pensiones militares, como el principal sospechoso Capitán Luis Emilio Sosa, quien sería el que dio la orden de disparar a mansalva.
La causa por los dieciséis fusilados se reabrió en el 2005 y se busca que el hecho quede como un delito de lesa humanidad.
El plan era llegar al aeropuerto de Trelew y abordar un vuelo con destino a Chile que previamente había sido secuestrado por otros guerrilleros. La huída falló y sólo los jefes guerrilleros pudieron escapar: el otro grupo llegó tarde cuando el avión ya había despegado. Así fue que éstos 19 miembros varados en el aeropuerto, luego de pedir garantías por sus vidas frente a las cámaras de televisión y frente a un juez, se entregaron.
Los detenidos fueron trasladados a la Base Aeronaval Zar, cerca de Trelew, y en la madrugada del 22 de agosto fueron acribillados en sus celdas por miembros de la fuerza armada. Tres de ellos sobrevivieron a la balacera, el resto murió.
La masacre de esa madrugada –junto con otros hechos- fueron un anuncio, una muestra de lo que años más tarde sufriría el país. Hoy, exactamente a 35 años, los responsables de éste hecho no sólo siguen libres, sino que cobran pensiones militares, como el principal sospechoso Capitán Luis Emilio Sosa, quien sería el que dio la orden de disparar a mansalva.
La causa por los dieciséis fusilados se reabrió en el 2005 y se busca que el hecho quede como un delito de lesa humanidad.
Los fusilados en la base naval
El 22 de agosto de 1972 fueron fusilados en la Base Almirante Zar Carlos H. Astudillo (28), Alfredo Kohon (27) y María Angélica Sabelli ((23), de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Rubén Bonet (30), Eduardo Capelo (24), Mario Delfino (29), Carlos Del Rey (26), Clarisa Lea Place (24), José Mena (29), Miguel Angel Polti (21), Ana María Villarreal de Santucho (36), Humberto Suárez (26), Humberto Toschi (26) y Jorge Ulla (28), del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Susana Lesgart y Mariano Pujadas, de Montoneros.
Sobrevivieron María Antonia Berger y René Ricardo Haidar, de Montoneros, y Alberto Miguel Camps, de FAR. Los tres figuran como desaparecidos durante la dictadura militar.
Lograron huir a Chile: Roberto Mario Santucho, Marcos Osatinsky, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Quieto, Fernando Vaca Narvaja y Domingo Menna.
Fuente: Clarín